¿Consideras que el teatro es una materia primordial para la formación humana de los niños?

El teatro es quizás la única materia donde el eje de estudio es uno mismo, siendo que nuestro cuerpo es el instrumento expresivo puesto en acción, a partir de una comunicación entre la imaginación, las emociones, el cuerpo y la palabra. El teatro permite a los niños desarrollar su creatividad, explorar y comunicar sus sentimientos, controlar sus emociones, mejorar su nivel de expresión tanto verbal como corporal, trabajar en equipo, estimular su memoria, aumentar su autoestima y su seguridad en público, entre otras cosas.

Es una actividad perfecta para relacionarse con otros niños. Al preparar un montaje, aprenden a trabajar en equipo, a respetar y ayudarse los unos a los otros.

Seis amigos en trajes observando el cielo de estrellas

 

Por eso, si estás pensando que es una buena idea meter a tu hijo en teatro como materia extracurricular, lo es. Los niños crean jugando, el desarrollo de las clases varían según las edades de los grupos, pero siempre se toma como eje central el juego, porque es solo a través del juego en donde se pueden acercar sin prejuicios, al descubrimiento de sus emociones y la traducción física de las mismas.

Lo más importante de todo este descubrimiento, es que, al comprendernos vulnerables, reírnos de manera amorosa y en situación de juego de nosotros mismos, estamos desarrollando la empatía hacia los otros, pudiendo verlos como seres humanos, aprendiendo a mirar a los ojos y encontrar en el otro la belleza de todo lo que significa ser humano.

Niños bailando y disfrazados

Consideramos que brindarle a los niños la posibilidad de transitar por el teatro, es darles desde su corta edad, tanto el potenciar su creatividad, como desarrollar la conciencia de tribu, comprendida como la capacidad de vivir, valorar y aceptar la hermosa posibilidad de ser parte de una comunidad, desarrollando la sensibilidad y responsabilidad que lleva ser un agente activo dentro de la sociedad.

En definitiva, un niño que tiene la libertad expresiva de investigar sus emociones, es un niño sin prejuicios de mostrarse tal cual es, que puede comprender el permiso de compartir sin miedo los sentimientos que creemos únicos, pero que al compartirlos nos damos cuenta que son parte de todos y al sentirse parte de un grupo que lo comprende y apoya, podemos llegar al derecho final de todo niño, ser feliz.